Lo que pienso acerca de Toni Erdmann

Toni Erdmann es la nueva película de Maren Ade, estrenada el 20 de enero en nuestros cines, cualquier lectura que hagamos a día de hoy en internet, revistas o diarios nos propone el mejor visionado del año, así como una de las mejores comedias alemanas de los últimos tiempos. Cabe destacar que la comedia alemana no ha reivindicado nunca su espacio dentro del género, hablando en términos estrictamente internacionales, y toda reseña nos remite a clásicos de Lubitsch o, en menor medida, a un Fatih Akin que a través de la comedia pretende establecer lazos entre las relaciones turco-alemanas.

La película nos acerca desde los primeros compases a un excéntrico personaje, a un Andy Kaufmann de estar por casa que vuelve a entablar relación con su hija, consultora de prestigio que actualmente reside en Bucarest debido a motivos profesionales. Así planteada, la película parece querer establecerse en ese espacio de inquietudes propias de la vida familiar actual donde la pérdida de las relaciones entre padre-hijx, se han desvanecido tanto a nivel físico como a nivel emocional, dando paso a una especie de desambiguación del concepto familia donde toda relación más allá de lo estrictamente comprometido carece de sentido.

1

En el contexto de una externalización empresarial en una Bucarest que intenta transitar sin camino de vuelta por los senderos del neoliberalismo más salvaje, nos encontramos más que ante una comedia, ante la sensación de estar en una película que pretende reflejar las relaciones de poder que existen a nivel profesional y de cómo estas influyen, posteriormente, a nivel humano. Sin embargo, el elemento del padre ejerce como punto de fuga a través del humor frente a una realidad que a desamparado al hombre con el hombre, y donde la precariedad, el paro y la desigualdad son consecuencias de la voracidad empresarial.

Por tanto, más allá de que la película sea establecida como una comedia, inusual por supuesto, Maren Ade intenta reflejar las relaciones de poder siempre a dos niveles: tanto entre padre e hija como aquellas más institucionales a nivel empresarial. En relación a padre e hija las relaciones se han difuminado totalmente, el lazo familiar se ha deshecho dando paso a una especie de pudor por el familiar, Inés se avergüenza de su padre del modo en que su padre se avergüenza de ella en relación a la vida que lleva. Frases como: ¿Pero tú eres humana? O ¿Eres feliz? son cuestiones que, sin embargo, intentan mostrar esa frágil unión existente en el binomio padre-hija.

2

Por otro lado, la relación de fuerzas no se limita única y exclusivamente a la relación entre padre e hija, sino entre los distintos estamentos a nivel empresarial que determinan la transformación que sufre una persona cuando se ve inmersa en el ámbito de los negocios. La tenacidad con la que se mueven los gestores del capital de los cuales depende el éxito o fracaso empresarial de una gestión influye en las relaciones en las cuales se mueven unos personajes y otros, no es casual que el despotismo e indiferencia con el que el personaje de Hennenberg trata a Inés y con el cual sentimos reparo ante la situación, sin embargo, es el mismo despotismo con el cual Inés trata a su secretaria, a los trabajadores del spa o, en otro nivel, a su propio padre.

Son las relaciones de poder las que condicionan y a la vez determinan la capacidad de actuar y gestionar que tiene el propio individuo, haciendo incidencia en como interpreta el mundo y la gente de su alrededor. El objetivo principal subordina cualquier otro indicio de relación socioafectiva del mismo modo en que la situación se circunscribe en una Bucarest que a pesar del contexto socioeconómico en el que se encuentra va a permitir la escisión con sus gentes para adentrarse en el neoliberalismo de mercado.

Esas relaciones de poder se difuminan en la relación padre-hija al final de la película con una especie de epílogo donde se crea un ambiente antitético en el funeral de la abuela. La enemistad entre padre e hija se diluye en el momento en que ella acepta el rol de su padre caracterizándose como él, sin embargo, una inteligente Maren Ade deja respirar, en cuanto a plano y dirección artística, al personaje para que este en cuestión de minutos se replantee la situación y se despoje de todo accesorio para volver a concebirse como quien es, despojada de artificio.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s