Economía Colaborativa

Allá por 2006, varios activistas, escritores, periodistas y músicos de renombre mundial aparecieron en el documental de RTVE, Voces contra la globalización. Uno de ellos fue el escritor y ensayista portugués José Saramago, que en uno de sus más precisos análisis determinaba que la única herramienta que las clases populares tenían para luchar contra el neoliberalismo se llamaba Conciencia. La conciencia como único arma plausible sobre el que acometer un mundo que le es dado como injusto y cuya única forma de rebelión se debe ejercer a través del yo íntimo en consecuencia con el mundo.

A día de hoy, según el Informe Forética que presenta Triodos Bank en su página web, el 60% de los españoles declara que, ante productos de similares características, comprarían el que correspondiese a una producción más responsable a pesar de que fuese más caro.

Uno de las consecuencias que han emergido después de la crisis financiera de 2008 entre las clases populares, ha sido tanto el replanteamiento como la conciencia del individuo en relación a su estereotipado cliché como consumidor de bienes que fomenta el hiperconsumo. A día de hoy, el replanteamiento que cada vez se hacen más asociaciones, empresas e individuo, va unido al hecho de crear conciencia de qué tipo de consumidores somos. Otro de los factores que inciden en este aspecto, es la conciencia global y ecológica de todo aquello cuanto puede afectar al planeta. Si a día de hoy sabemos cual es su impacto ecológico, el consumidor buscará esas nuevas alternativas al consumo habitual para replantearse una situación que en 50 años es insostenible. Nada lejos de la realidad, a día de hoy la compañía Aitex, con sede en Alcoy, es una de las mayores promotoras del “Made in Green”, una etiqueta que asegura el buen uso de los materiales sobre los que se ha confeccionado la ropa basándose en la seguridad de las condiciones laborales de los trabajadores en países en vías de desarrollo.

¿Estamos cambiando como consumidores? No solo eso, nuestra concepción del mundo y el impacto que puede suponer sobre ello está cambiando una concepción que va más allá de lo social hasta lo cultural. Estamos pasando de consumidores pasivos a creadores, a colaboradores activos. Ya no se busca poseer, sino que compartimos y cooperamos con el fin de satisfacer ciertas necesidades. Un ejemplo práctico, hoy en día plataformas como Netflix o Filmin nos ofrecen un catálogo de hasta 7.000 películas por unos 8€ al mes. Pasamos de la propiedad de un DVD que utilizaremos alrededor de 4 o 5 veces en nuestra vida por unos 12 o 12€ la unidad, en relación a un alquiler online por 8€ al mes.

Nos acercamos cada vez más a las máximas ecológicas que ya sonaban a principios de la década de los 2.000 con las 3R: Reducir, Reciclar y Reutilizar.

¿Ha sido la crisis la que ha creado conciencia acerca de este consumo colaborativo? No sólo eso, a día de hoy este tipo de plataformas como Zipcar o Goget, estáplantando cara a la todopoderosa industria del automóvil. ¿Sabías que el 95% del tiempo tenemos nuestro coche parado, y que hay plataformas que incentivan el alquiler de coches entre usuarios? Por no hablar de interconectar usuarios que se mueven a puntos determinados y que estas plataformas los unen para ahorrar en gasto y rentabilizar sus desplazamientos.

Es el momento de instalarnos en el Acceso antes que en la propiedad. A raíz de ello, nos establecemos en los parámetros de no querer Cosas, sino aquello que contiene o las experiencias que ello satisface.

La linterna roja – Zhang Yimou

«En realidad, ¿qué somos

las que vivimos aquí? Somos menos que nada. Somos

como los perros… como los gatos… o como las ratas…

Desde luego, no somos personas»

Uno de los grandes recursos que siempre nos ha ofrecido el cine como herramienta para aglutinar una amplitud de perspectivas mucho mayor que la que nos puede ofrecer la propia realidad, es la capacidad de exponer visualmente la tradición histórica de una cultura como fue la del Imperio Chino. Esta vez nos inmiscuimos con Zhang Yimou y con la adaptación que hace de la novela de Su Tong Esposas y Concubinas, La linterna Roja, 1991.

Junto a la “Quinta Generación” de directores chinos de finales de los años 80 y principios de los 90, entre los que se encontraban Chen Kaige, Tian Zhuangzhuang o Wu Ziniu; Yimou y sus compañeros intentaron contrarrestar la fuerza del régimen totalitario chino desde una perspectiva altamente intelectual, a través de la narración cinematográfica.

Con una voz, una temática y una estética propia, miraba con ojos críticos tanto al poder como a la estructura cultural de la nación china. A fin de evitar la censura, y con la intencionalidad de ejercer un paralelismo entre las injusticias del pasado y del presente, el objetivo reside en reflexionar acerca de la identidad cultural y tradicional china a lo largo de su historia.

Durante los últimos años de la caída del imperio chino, en la década de los años 20, Yimou sitúa la acción en el medio rural, un ámbito casi impermeable al paso del tiempo, enraizado en la tradición Confucionista y donde aún pervivía un régimen prácticamente feudal. Allí se representa la anulación de una mujer, Songlian, y la condición de servidumbre de tres mujeres más y sus particulares sirvientes. Desde esta premisa, la película reflexiona acerca de la identidad de las mujeres, o simplemente los individuos, dentro de un sistema autoritario, ya fuese desde la batuta del emperador o un régimen socialista.

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Partiendo de una escenografía y una estética preponderantemente minimalista, el eje narrativo gira entorno a una joven concubina, Songlian, que ha perdido a su padre y debe abandonar sus estudios universitarios. Debido a la falta de perspectivas, decide aceptar el matrimonio de un señor feudal para ser su cuarta concubina.

La escena inicial prepara al espectador de lo que va a ser la historia: soledad, incomunicación, falta de voluntad y aislamiento por parte de la mujer.

A raíz de ello, Songlian se enfrenta a un éxodo, un éxodo hacia el interior, pero no de ella misma, sino al de un recinto que enclaustra la voluntad, la libertad, el pensamiento y la capacidad de decisión de una mujer de 19 años. La llegada a la casa de la familia Chen ofrece destellos de una monotonía reglada, racional, preestablecida, donde no hay espacio para lo irracional, para lo intuitivo, para el deseo o lo instintivo. Songliang es guiada por los sirvientes de la familia Chen como si fuese un títere que nada tiene que hacer allí, una especie de muerto guiado por los demás, despersonalizando su propia realidad.

Songlian es recibida como la concubina nobel, con masajes en los pies, del que posteriormente citarán: «no subestimes el masaje en los pies; si lo tienes cada día, estarás dirigiendo el clan». Por la noche, y acompañado de una ritualística colocación de linternas rojas, aparece el Amo Chen, el Amo como elemento que ahoga y subyuga no solo a las mujeres, sino su realidad. La cara del Amo apenas es perceptible, frente a los primeros planos que denotan el sufrimiento de las concubinas, la cara del Amo apenas es perceptible, en cuanto la cámara se acerca, siempre hay un corte en el montaje de la película.

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Las primeras noches, empiezan los primeros recelos entre las concubinas por la atención y los favores del amo, Songlian poco a poco pierde la inocencia y participa de esa telaraña que le lleva a ser responsable indirecta de dos muertes. El hecho de que ellas se peleen por el amo, no es un acto puramente sexual, sino que lo es de supremacía, poder y beneficio sobre las demás, lo que engrandece a una, menosprecia, infravalora, deslegitima a las demás. Es un acto de supervivencia, es una lucha de poder entre mujeres dentro de un mundo pre-establecido, ordenado y donde apenas hay tiempo, espacio para la sensibilidad de las concubinas; donde tan solo cabe la frustración y la monotonía.

Como valores más representativos, la primera dama representa a la generación de mujeres obedientes y conformistas anteriores a Songlian, es decir, a las que la tradición ha logrado moldear. Meishan, la tercera dama, es una ex cantante de ópera que canta en los tejados, que se atreve a quebrantar las reglas manteniendo un idilio amoroso con el médico. Ello es producto de una rebeldía interior sobre una vida que le es impuesta. Meishan no dejará de ser otra mujer más asesinada por los sirvientes de la familia Chen del que solo quedará un recuerdo anónimo de su presencia.

Uno de los puntos de inflexión sobre el que va a converger la historia va a ser el adulterio del médico con la tercera dama. Un hecho tremendamente apabullante para la ‘sociedad’ patriarcal, que por otro lado, no deja de mostrar la hipocresía con todo lo que le rodea, ya que, el propio amo es dueño de un concubinato con el que ejerce ese mismo adulterio constantemente, obligando así a sus ‘súbditas’ a pelear, luchar, pisotearse para ser la favorita del Amo.

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En relación a la pérdida de la inocencia de Songlian, la cuarta dama pasa de oprimida a oprimir a su sirvienta, Yan’er, tomando un papel opresor, forjando una línea entre opresor y oprimido donde el que mínimamente puede ejercer poder sobre el otro lo ejecuta hasta sus máximas consecuencias, provocando de forma involuntaria la muerte de Yan’er.

La linterna roja traza la fina línea entre las creencias y los valores tradicionales y su resultado a efectos prácticos aplicados al mundo moderno, pues el sanheyuan, el tipo de vida que debía perfeccionar el espíritu, tan solo conduce al engaño, la amoralidad, la muerte y la locura.

The Wall

Del disco homónimo de 1979, The Wall, Roger Waters planteó junto a Alan Parker la creación de un material audiovisual que reflejase todo el intrínseco mundo que subyacía latente en la memoria de uno de los creadores de la banda británica.

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La premisa principal que se mantiene a través de toda la obra narra la decadencia del artista, quien ha llegado a un punto culminante de su obra, y que a pesar de ello, pervive un sentimiento infantil como es la experiencia a través de la muerte del padre, la soledad, la inquietud y el desamparo frente al mundo que le rodea. Todo ello acaba subvirtiendo la identidad real del protagonista convirtiéndolo en una especie de elemento represor cercano al fascismo y que esconde las carencias afectivas de una infancia que transpira soledad, apatía, falta de afecto y abandono.

Waters plantea dos escenarios diferenciados dentro de un mismo hilo narrativo que acabará entrelazando dos historias: por un lado el pasado, sinónimo poliédrico de recuerdo, sensación de tristeza latente y persistente a través de la figura del niño. Por otro lado, la sensación del ídolo, del creador para la masa, del ser convertido a objeto por una sociedad de consumo que tan solo desea satisfacer ciertas necesidades superficiales creadas por un establishment al que podemos denominar sistema. Por qué ese grado de insatisfacción culminado el éxito? No era este el objetivo sobre el cual había trabajado toda una vida? Por qué en el momento de su cenit son las sensaciones primarias, como el afecto, y el recuerdo los que determinan las emociones de un artista? Vayamos por partes.

Por un lado, ese cenit que el establishment ha determinado como “éxito” no clarifica una necesidad de satisfacción sobre uno miso. Un camino que lleva hacia el beneficio, hacia la fama y la grandilocuencia no dejan de pertenecer a un mundo sensible que aparta a todo lo banal para que el individuo, como producto de márketing alcance unos objetivos que, por otro lado, nunca ha deseado. Volvamos al tema del recuerdo, podemos observar como, de algún modo, hay una sincronía entre ese establishment que determina al artista como un subproducto de consumo dentro de un sistema capitalista. El mismo que 30 años antes envió a su padre a una muerte segura en la IIGM.

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Para Waters, la crítica antibelicista es el leit motiv para seguir encadenando la trama narrativa de la historia, no solo desde la perspectiva de la muerte del padre, sino posteriormente, la represión de las grandes masas por los nichos de poder, para ello se nutren de un sistema opresor que ejerce un control moral/mental sobre la juventud, es aquí cuando enlazamos con el tema (sí, había parte musical a todo esto) Another brick in the Wall.

La represión que sufre la masa empieza desde muy abajo, desde la formación escolar. Como vemos en el filme, los alumnos repiten al unísono el dictado del profesor, sin plantearse nada, no hay espacio para la creatividad, el diálogo o la crítica. El único que plantea la posibilidad de fantasear a través de la poesía es menospreciado, burlado y expuesto como bis cómica hacia los demás. Esa escuela gris que acaba generando una sociedad que va directa al matadero, que está enmascarada porque no hay individualidad posible, y que la mano del profesor solo acompaña hacia la máquina de triturar. Si eres educado por el sistema te acabas convirtiendo en sistema, es decir, acatar órdenes que te envíen a una guerra, como en el caso del padre, y acabar siendo masacrado por el ideal de una clase burguesa.

La escuela como sinónimo de incultura, frialdad, sistemática, la que forma hombres sin criterio para que después mueran en el frente. La escuela no forma hombres libres, sino carne de cañón, ladrillos en el muro, son uno más. La canción forma parte de la rebelión al unísono, como el dictado matemático, donde los niños quieren ser libres, no quieren ser uno más en el muro, quieren poder decidir sobre ellos mismos.

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Pink, de algún modo, convierte ese muro en un ente que lo envuelve todo, sobre todo, a él mismo, él necesita de un muro que le proteja de todos, contra todo. Eso hace revivir en el artista la sensación de desamparo y fragilidad que provocó la muerte de su padre, y de cómo la muerte es algo que lo sigue, no lo persigue, lo sigue.

Una de las premisas popularmente más utilizadas a la hora de explicar el intrínseco mundo que envuelve a Pink y que aparece en todas las sipnosis fílmicas o en las referencias que se hacen de la película, es el consumo de drogas y de la evolución del artista a partir de ello. El uso publicitario y mercantilizado del consumo de drogas por parte de (los periodistas) sobre los músicos de rock & roll no tiene mayor pretensión que sobredimensionar un elemento cotidiano actualmente en nuestras vidas, el hecho de que la droga esté presente en la obra fílmica de Waters es efecto, pero jamás causa de todo aquello que envuelve al artista. El consumo de narcóticos como un elemento más de una vida que supura excesos por doquier y que es solo un elemento más a considerar, del cual no hay que sobredimensionar en ningún momento porque tampoco tiene una grandilocuencia preponderante en relación al filme.

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Cuáles son las consecuencias de todos los elementos que hemos ido mencionando a raíz de lo sucedido? Pink/Waters propone una especie de inmolación personal de él mismo mediante un aislamiento categórico de todo cuanto le envuelve, el muro ya no solo lo separa del mundo, un suicidio más moral que físico. Aislado incluso de él mismo acaba renaciendo en una especie de dictador pseudofascista como resultado de sus vivencias, sus frustraciones y su pasado mas lo que conlleva convertirse en una estrella del rock.

Pink acaba convirtisido educados para ello, para ser gobernados.de olo lo separa del mundo, sino que lo aisla incluso de éndose en lo que no desea, han creado a un monstruo, aunque según sus letras, quizá es lo que esperaba el público de él, lo que querían que fuese es una especie de líder, ya que han sido educados para ello, para ser gobernados.

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Para Pink derribar el muro es enfrentarse a su vida real, a una crisis de conciencia con el mundo y con él mismo, es fuera del muro donde está su vida y todo cuanto él anhela, los deseos de poder, la embriaguez por el éxito, no hacen más que acentuar las carencias infantiles, las inseguridades, la búsqueda la identidad y la aceptación por uno mismo y los excesos de aquel que ha acabado convirtiéndose en todo cuanto detestó.

Fargo

Para finalizar la temporada de 2015, vuelve FX Networks a ofrecernos una nueva temporada de Fargo cargada de violencia de la mano Noah Hawley, y siempre bajo la retrospectiva del filme de los Coen. Esta vez nos presentan una historia a caballo entre Fargo y Dakota del Norte en pleno invierno de 1979. Protagonizada por Kirsten Dunst, Jesse Plemons y Patrick Wilson; nos acercamos melodiosamente a las desavenencias de un clan familiar por defender el territorio que había conseguido su padre a principios de siglo XX y sus pugnas con las mafias rivales por controlar el narcotráfico de la zona. Como ya sucediese en la primera temporada, este leit motiv acabará teniendo consecuencias sobre el matrimonio Blumquist, que ve agitada su sencilla vida gracias al encontronazo con el cuerpo de uno de los hijos de la banda. Ed Blumquist cuyo oficio de carnicero nos suscita una matáfora que se hará patente a lo largo de toda la narración. Blumquist, cuyo empleo es el de trocear y acabar con animales como método de subsistencia, se verá obligado a acabar con otras personas para poder sobrevivir como individuo. Es parte activa como carnicero, y parte pasiva como sujeto envuelto en un cúmulo de sucesos.

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Del mismo modo, su mujer Peggy Blumquist, una peluquera con problemas emocionales, se convierte en el alter ego de Martin Freeman, que mediante un impulso casi onírico, como ella así se encarga de mencionar, se deja llevar por una situación en la cual se ve implicada como sujeto pasivo, pero que acabará siendo sujeto activo de todo ello, de igual forma que su marido. No necesita de un cursillo de primavera para ello, sino que será a través de todos estos sucesos como ella se verá realizada como mujer tomando la iniciativa, solo que esa iniciativa implica secuestro, la tortura y la muerte. Todo acto de liberación tiene un acto de consecuencia.

Inicialmente, nos encontramos con un pretexto semejante al de la primera parte, personajes que se ven involucrados de una manera más o menos voluntaria en una concatenación de sucesos violentos que les llevará a estar en medio de un fuego cruzado de bandas.

Cabe resaltar el misterioso inicio haciendo mella en las masacres indígenas norteamericanas que se ven interrelacionadas a través del personaje de Hanzee Dent, un asesino a sueldo de la familia Gerhardt que encarna toda la violencia cometida sobre sus antepasados y como él necesita de ella para poder sobrevivir en la actualidad. La violencia como un elemento cíclico que puede cambiar de sujeto, pero que nunca muere como elemento en sí.

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Otro de los personajes secundarios que mejor contraponen la idea de vida democristiana, racional burguesa e inalterable, a pesar de tener una mínima relevancia o representatividad en la serie, es el personaje de Noreen. Noreen es una preadolescente lectora compulsiva de Albert Camus que empapa el ambiente Fargiano de tintes nihilistas y predestinación hacia la muerte como algo burdo, banal, incluso cómico. Nada debemos a los designios de un ente supraterrenal, sino que todo forma parte del azar y que así debemos entenderlo. Una de las grandes intertextualidades es que interpreta a la hija del carnicero, un empleado que se gana la vida gracias a la muerte de otros. Es un personaje que vive de la muerte, ya sea de forma directa o indirecta.

Otro de los elementos paralelos al relato de Fargo es la omnipresente referencia a pequeños elementos paranormales que van siendo mencionados a través del relato como si pretendiese revelar un elemento que se va a dar a conocer unos capítulos más adelante. No solo hay referencias de los pueblerinos, sino noticias en la radio, comentarios de personajes principales, pegatinas, etc.. Siempre desde esa connotación que roza el ridículo, la de pueblo alejado de la civilización racional y ética, pero que pervive en la gran mayoría de todos ellos.

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Aquí llegamos al elemento cumbre del relato: ¿Qué representa la nieve? La nieve como un elemento inmanente dentro de la trama, como un personaje más. Es probable que la nieve que empapa todo el lugar represente el mal que subyace en el ser humano? Quizá en otras culturas, por así decirlo, el mal estaba asociado a las altas temperaturas, al bochorno, al agobio y la falta de agua, no me voy tan lejos, para Juan Rulfo el mayor mal acontece en el desierto de México, en Comala, después de una revolución. Para los Coen, porque ellos han sido los creadores, el mal, la violencia, es la nieve, un elemento del cual no pueden desprenderse y que siempre acaba volviendo, como un elemento cíclico. ¿Porqué nieva de forma tan intensa en los últimos capítulos de la primera temporada, cuando se suceden las últimas olas de asesinatos? Y si quizá no fuese ni el mal ni la violencia la nieve. Por tanto, ¿Qué podríamos determinar con ello?. La sangre siempre acaba sobre la nieve, como si expusiese el dolor y la violencia a un estrato superior, como si la nieve sirviese de epíteto que acentuase esa connotación violenta del mundo.

Sin nieve la sangre puede quedar difuminada, vacía, poco visible; con la nieve el reflejo de la sangre es clarividente, no hay posibilidad de error, es el elemento que escenifica, que posibilita el hecho del crimen, del asesinato, de la masacre.

Cine y Sociedad (I)

Una de las grandes vertientes de la que siempre se ha caracterizado, y presumido, la literatura ha sido la coyuntura narrativa que permite entretejer la capacidad del ser humano por entenderse a sí mismo frente al devenir de la historia. El cine jamás ha dejado de ser otra herramienta de la cuál el hombre se ha servido para discernir su papel frente a la sociedad, frente a lo inteligible consigo mismo o con la gente más cercana. En diferentes mini-posts que iré publicando pretenderé reflejar, sin orden casuístico, diferentes películas con distintas preocupaciones entre el yo y sus coetáneos.

  • Johnny cogió su fusil

El reflejo anti-belicista que nos ofrece Dalton Trumbo no solo ataca a la guerra como elemento en sí mismo, sino a la burocratización de todos los elementos subalternos que deambulan a su alrededor. La falsa moral de una burguesía instaurada en los artificios de la militarización, del deber y el honor por encima de la vida, y de la instauración de viejos problemas de orden moral donde la raíz de la existencia no reside en uno mismo, sino en lo que deciden los demás por nosotros. Metáfora del capitalismo? Del nuevo orden mundial incipiente de los gobiernos y los totalitarismos frente al individuo? Qué capacidad de decisión tenemos frente al mundo que nos envuelve y, lo que es peor, nuestra capacidad de acción frente a los demás individuos.

Recientemente, se ha publicado en Terapias Verdes/Navona (2015), una nueva reedición del clásico de Trumbo titulada Johnny empeñó su fusil.

Escena de la película de Trumbo
Escena de la película de Trumbo

El temblor del héroe – Álvaro Pombo

Álvaro Pombo vuelve a escena con una de sus novelas más transgresoras, ambivalentes y actuales El temblor del héroe, ganadora del premio Nadal de Narrativa 2012.

La novela gira entrono a un doble triángulo amoroso que tiene como nexo de unión a Román, un profesor universitario jubilado que ve peregrinar su existencia recordando años mejores donde su discurso tras el púlpito encandilaba a sus jóvenes estudiantes. En su vida aparecerá Héctor, que de la mano de Bernardo, agitará antiguas pasiones olvidadas por Román hasta ahora.

El temblor del héroe aúna un transcurso ideológico y moral del hombre encarnado por Román, frente al continuo desazón de las pasiones que encarnan Héctor y Bernardo; un discurso filosófico que Pombo intenta acompasar mediante un discurso elitista compartido a su vez con un trasunto de argot popular y chabacano o la guía de la prostitución gay en Madrid y sus locales de ambiente. El otro círculo amoroso lo encarnan Eugenio y Elena dos jóvenes traumatólogos con los que Román ha mantenido relación tanto en lo académico como en lo sentimental.

Sintiendo curiosidad por las palabras del título ‘temblor’ y ‘héroe’, intento discernir que es lo que hace temblar a un personaje como Román, el héroe, un hombre impertérrito que se refugia en la filosofía y la literatura y para quien los asuntos de orden mundano no tienen lugar. El temblor como elemento tangible en el que por primera vez se ve arrastrado Román a causa de un espécimen como Bernardo, la presencia del charlatán le hace dudar, que es lo que más teme Román, ese elemento que lo repulsa y lo atrae, como un contrario de opuestos según Heráclito, y que en un momento determinado va a desviar la atención de aquel profesor al que todos admiraban desde su tribuna, el docente impertérrito sustituido por el charlatán.

Sin embargo, las entidades de Román y Eugenio no se diferencian tanto, Eugenio posee sexual y psicológicamente a Héctor, del mismo modo, que Román posee a Elena provocándole un kaos interno mientras que para él solo es un mero juego. Ambos cogen al eslabón débil, Bernardo lo hace con el niño abandonado, Román con alguien que es incapaz de encontrar la felicidad y encontrarse a sí misma.

Por otro lado, nos encontramos con el tema del adulterio, un adulterio interno donde el deseo por parte de Elena reside en dejarse seducir por la figura de Román. La forma en la que Elena se deja seducir es de una forma consciente, voluntaria, con ánimo de. Por otra parte, es el personaje de Héctor el que se ve indirectamente seducido por Bernardo, aunque este lo niegue en un pasaje del libro argumentando que había sido el niño quien lo había buscado a él.

Volviendo al tema del adulterio nos encontramos con deseo y a la vez culpa, por ello, la infidelidad solo lo es de un modo interno, inconsciente, en lo externo, recae el dolor, la culpa.

Otra de las curiosidades que han influido en la lectura ha sido el tema de la traumatología, es decir, porqué escogen Elena y Eugenio la traumatología como materia a desarrollar dentro de la medicina habiendo tantas otras. La traumatología es una rama de la medicina dedicada al tratamiento óseo y del que se tiene constancia desde Hipócrates, s. V a.C.. La traumatología trata la fractura interna, en ocasiones, imperceptible externamente para los demás, es un daño interno que impide el desarrollo natural de las acciones del aparato locomotor y que causa males mayores si no es tratada con determinación. Es lo óseo, la herida interna la que sufren Héctor, Elena y, también, Román, que aunque no lo sepa recurre voluntariamente a la soledad y al aislamiento para no reconocer su sensibilidad emocional. Por otro lado, está Bernardo, el patinador, quien se desliza, quien no deja que nada penetre, a quien no se le puede fracturar nada porque solo hace que deslizarse. A Bernardo solo se fracturan los huesos cuando hay una voluntad propia, cuando lo provoca acuciado por el deseo de acercarse a Elena.

Uno de los factores que más ha encumbrado la lectura desde el inicio hasta la conclusión, ha sido la sobreabundancia de citas y referencias tanto a autores clásicos como a filósofos y sus obras. Presuponemos que Pombo las conoce y de manera inconsciente nos lo transmitirá a través del texto, por tanto, el hecho de que emborrache al lector constantemente con ello es, a mi parecer, accesorio.

Otro de los aspectos menos profundos lo narran Pombo en el final de la obra, el asesinato de Héctor a Eduardo mediante una figurita de marfil para, posteriormente, suicidarse, parece extraído de una película de Pedro Almodóvar que de una novela naturalista.

El temblor del héroe, una novela que coge consistencia a través de su lectura y nos hace olvidar unos inicios un tanto superficiales, sin embargo, con personajes menormente trabajados como Bernardo, donde apenas hay referencias explícitas, anécdotas o intrahistoria en términos Unamunianos para comprender porqué la mayoría de personajes se ven encandilados por el charlatán. Finalizada la lectura, me pregunto que ha llevado al jurado del premio Nadal ha categorizarla como la mejor novela del 2012, una novela que se acerca en muchas ocasiones al pop-art y al mainstream y que pretende acompasarla con la categoría de intelectual a través de la sobreabundancia de la autoritas y el devenir filosófico-moral del protagonista.

Carta a Paco León Barrios

Flaco favor el que nos hace Paco León Barrios en la primera entrega Carmina o Revienta (2012), para ofrecer la más primitiva de las alusiones costumbristas de la realidad española. Enclaustrada en el deprimente rol de Matriarca del clan León barrios, se erige Carmina como tótem de la pillería, la habladuría y la chismorrería que nos han hecho creer prototípico de una clase social más acuciada por el desprestigio de las clases pudientes y su consiguiente escasez escolar, que por su autenticidad innata.

Lejos de pretender alejarnos del cliché estético que puede suponer el hecho de una mujer de clase media en un modesto barrio de Andalucía, el transcurso narrativo no nos lleva más que a describir los pintorescos entresijos de supervivencia de una clase media-baja andaluza que se las arguye para sobrevivir en unos tiempos modernos en los que se ven desclasados y despojados, pero a los cuales tienen que aferrarse por necesidad.

El film es un cómputo de gags regurgitados, sin ninguna intención más que provocar la comicidad sobre el personaje principal y su hija, escenas cargadas de un sinsentido que quieren hacer de lo banal lo cómico y de lo triste, comedia.

La verborrea léxica tan solo describe el entresijo al que se ven abocados gran parte de esa Andalucía que en los años 30 clamaba pan y trabajo, y ve como su mayor exponente nacional ha sido, 70 años después, el seguir con la misma intención de enseñarle al mundo la chabacanería, el mal lenguaje, el flamenco y la incultura; algo que no únicamente es exclusivo de Andalucía sino que puede reflejarse en cualquier punto del panorama nacional. La película es un reflejo de cómo acontece y evoluciona la sociedad frente a la falta de recursos, cuando el poder económico y, a su vez, social se ha visto concentrado en pequeños núcleos familiares, despojando a una gran mayoría de ese avance tanto económico como cultural.

Sin pretenderlo, se nos dibujan sus metas, sus limitaciones, el bar en la esquina, la comida, la bebida, la pillería, la superstición y la devoción; esos mismos entornos que achican la dimensión personal y el progreso de un pueblo ahogado en su propia miseria.

Era demasiado pedirle a Paco León? Suponemos que no, el problema es que reflejar como la sociedad andaluza sigue sumida en la miseria cultural hubiese llegado a la tesitura de crear un film político social a donde ni mucho menos pretende llegar. Es más fácil quedarse en lo banal, la sonrisa burguesa y la falta de preocupación. Mucho más sencillo también que la mitad del panorama del cine español, con Secun de la Rosa incluido, te alabe por las redes sociales y el Gobierno de España no te deniegue las subvenciones para tu próxima película.